Meditar es una práctica que ayuda a reducir los niveles de ansiedad, estrés y preocupación. A través de ella se liberan endorfinas, entre otras hormonas conocidas como «hormonas de la felicidad», que conducen a estados de bienestar físico y mental.
Meditar es aquietar la mente. Es ralentizar la cantidad de pensamientos que se suceden, momento a momento, en nuestra cabeza. Para lograrlo se necesita dedicar tiempo, voluntad y disciplina, entrenando el cuerpo y la mente hasta alcanzar un estado de quietud.
Sin embargo, para la gran mayoría de las personas que viven inmersas en las actividades del diario vivir, llegar a ese estado resulta difícil.
Una alternativa: la meditación activa
Una alternativa es la meditación activa: una actividad que nos conduce a la concentración y al enfoque, sin esfuerzo. Nos referimos a tejer mandalas.
Cuando tejes un mandala te conectas con los colores y la geometría presentes en su diseño. Tanto las formas como el color se manifiestan a través de vibraciones, y estas son un lenguaje universal que, aunque el consciente no comprenda, el inconsciente sí reconoce, con un beneficio integral para quien lo practica.
La acción de tejer o pintar un mandala te permite hacerte consciente del momento presente, reconocerte interiormente y, a través de ese acto, elaborar tu armonía interna.
Es una meditación activa. Es sanación cuántica.
Beneficios de tejer un mandala
- Desarrolla la creatividad, la armonía interior y el enfoque
- Favorece la concentración
- Libera el estrés
- Impulsa el desarrollo del potencial interno
- Es una terapia de reconexión con el interior
Día a día pasamos afanados por lo que ocurre en nuestro exterior, y dedicamos muy poco —o nada— a cultivarnos por dentro. Allí, en ese espacio interior, está la fuente de la creatividad y la imaginación: el potencial con el que contamos para responder con eficiencia a las distintas situaciones que nos presenta el diario vivir.
¿Te animas a tejer un mandala?
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